3.26.2013

Hacía calor y ni siquiera había llegado la primavera

"…y entonces le puse la mano en la cintura y noté su calor, o ese nervio invisible que recorre las partes olvidadas del cuerpo, el nervio que enterramos en los días grises con sus horas que chirrían al pasar..." 

Pocos lugares son mi hogar, intento buscarlos, sentirlos propios para morir plácidamente en ellos.
Miro hacía dentro, dónde conozco el terreno, aún sin luz puedo caminar sin dudar, aunque a veces me pierdo y tropiezo con  cosas que deberían estar ordenadas en bonitos estantes o en  falso recuerdos.
Ahora ya se está haciendo tarde, dejaré que vengan a mi. Escucho.


noia



***


Así que os invito al pasado sábado por la noche que empezaba así con la fuerza y el soul de Freedonia:
































***




piel de gallina


















***

















Hacía calor y ni siquiera había llegado la primavera.